WENCESLAO version de COPI EN LA ESCUELA DE TEATRO DE LA PLATA.

La obra se presenta en el marco de la Muestra Anual de Práctica Profesional Integrada y está a cargo de los alumnos de 3° Año de actuacion, turno tarde, Vestuario y Maquillaje.

 

Por: Rosana Aguila para El Fandango Cultura.

Fotografía: Macachía.

 

 

La Sombra de Wenceslao, escrita por Copi en París en 1978, aborda el género gauchesco para dar cuenta de una cosmogonía que le es familiar. La vida de campo áspera, cruda, con costumbres y tradiciones arraigadas donde siempre se cuela el deseo de huir a la ciudad. La obra lleva su impronta desprejuiciada y audaz apelando a recursos como el lenguaje escatológico y la decisión de resaltar en los cuerpos de los actores una gestualidad desmesurada al punto de personificar animales. Ellos transmiten la misma sensualidad que los personajes humanos y hasta se permiten, como en el caso de Loro, decir lo que los demás callan o no quieren oír. Humor, tragedia y parodia se combinan causando por momentos el efecto  una pócima, en otros, de un elixir.

La familia de Wenceslao, el patriarca envejecido y cansado, viaja sin remedio hacia su desintegración. Los espectadores asisten a este proceso en el que el viejo gaucho atina sólo a soltar amarras y abandonar su tierra, dejando atrás una vida construida desde la autoridad que no acepta cuestionamientos aunque sea a costa de violencia y opresión, mientras que su hija  emprende el camino inverso en busca de un progreso ilusorio que en su fantasía se encuentra en Buenos Aires.

En la puesta de Alicia Durán, los actores afrontan el desafío de encarnar los textos de Copi apelando a esa gestualidad exacerbada. Los cuerpos y las voces despliegan un registro que juega con lo pícaro y lo soez pero que deja aflorar también la ternura y la desolación. La presencia de músicos en vivo no es solamente un recurso escénico sino que aporta climas y tensión a la vez que los involucra en el desarrollo de la acción. La naturaleza es literalmente un personaje más. El centro de la acción dramática se desplaza más de una vez hacia los márgenes conminando al público a seguir el devenir de la obra también con su cuerpo.

Desde el ambiente bucólico del campo, pasando por la exhuberancia de la selva, hasta llegar a las añoradas luces de la ciudad, se presentan ante el público con economía de recursos técnicos haciendo foco en las actuaciones y la música. Basta con convocar a escena a la figura de una joven Tita Merello para entender el deslumbramiento de La China por Buenos Aires.

Las  criaturas creadas por Copi son vulnerables pero pelean como pueden para cumplir sus deseos aunque no siempre lo logren en un universo decadente teñido de engaños y perversión.  Es tarea del espectador leer entre líneas para completar el relato y dejarse  conmover por sus desventuras.

 

Actúan:

Sebastían Zamponi: Wenceslao
Yamila Mailén Aimale: Mechita
Diego Juani: Largui
Emiliano Ambrosis: Rogelio
Selene Bustos: China
Sabino Larocca: Loro
Agostina Palazzolo: Tita Merello
Agustina Nivio: Caballo – Radio
Federico Braude: Coco
Maite Horue: Tormenta
Nadia Terra Vecchio: Hortencia – Camarera
Marilina Oriolani: Mono

 

Maquillaje: Camila Evans, Gloria García Jara. Vestuario: Reni Montalbano, Flor De Francci.

Música: Brian Ayala, Rodrigo Piérola, Ernesto Alaimo (Cátedra de Música Incidental de la Facultad de Bellas Artes).

Iluminación: Olivia Grioni.

 

Dirección y Adaptación: Alicia Durán.

 

PRÓXIMA FUNCIÓN: VIERNES 3 DE NOVIEMBRE, 20 HS. ESCUELA DE TEATRO DE LA PLATA.

 

 

 

 

Related posts

X