Nuestra patria ecuestre

 

“Mi padre no era precisamente un hombre de a caballo, lo vi montando una sola vez y vestido para la ocasión, poco natural digamos. Tampoco puedo decir que hablar de caballos o bueyes era el tema de su conversación; cenando o contemplando la tarde podíamos hablar de historia, de costumbres, de viajes, de nuestra familia y de la estancia inclusive, pero jamás una palabra de bueyes.
Hace un año que se fue, y hoy, ordenando y quitando polvo a sus libros encontré este curioso escrito. Lo imaginé a él, en su despacho, pasándose el rato y escribiendo divertido; leyendo atentamente descubro su sonrisa en algunas palabras, su picardía, casa adentro y de fin de semana, por ahí en ese huequecito que se hacía cuando íbamos a Mar del Plata”.

NUESTRA PATRIA ECUESTRE
Palabras y expresiones de equitación y ganadería que figurada y usualmente se emplean en el lenguaje de los argentinos.

A rienda corta, tener a alguien: Con rigor.
Al trote, tener a alguien: Imponerle exigencias sin darle tregua.
Andar con el paso cambiado: Errado, equivocándose.
Azotado a dos lados: Urgiendo
Bichoco: Viejo, decaído.
Bife a caballo: Un bife que lleva un huevo frito o dos.
Boliarse: Caer de espaldas.
Caballo manso, estar en: Pedir a alguien que haga algo que le exigirá menor esfuerzo que uno: “Alcanzame eso, vos que estás en caballo manso”
Cabeza a cabeza: Muy parejamente.
Corcovear: Reaccionar con enojo.
Cordero ensillado: Muy manso.
Desbocarse: Dejarse llevar por un impulso.
Desconfiado como mancarrón tuerto: Ser especialmente asustadizo.
Desensillar hasta que aclare: No alarmarse anticipadamente ante una situación que se presupone adversa.
Duro de boca: Como caballo porfiado.
Flojo de cincha, de manos: Que tropieza con facilidad.
Frisón: Entrado en carnes, obeso.
Hinchar el lomo: Enojarse.
Macetudo: De piernas gruesas.
Mancarrón: Persona vieja.
Mancarse: Sufrir un accidente en una pierna y renguear.
Mansita de abajo: Dícese de la mujer que se deja tocar.
Matungo: Viejo y sobón.
Mosquear: No dejar ver preocupación alguna.
Parar la oreja: Desconfiar, poner atención.
Pelechar: Progresar, volverse más próspero.
Perder los estribos: Dejarse llevar por la ira y el enojo.
Potranca: Muchacha.
Potrear: Hacer cosas de muchachos.
Relincharse: Entenderse.
Retobarse: Enojarse.
Sacar de tranco: Alterar de su conducta habitual.
Sentarse en la retranca: Negarse a lo que es propuesto.
Tener de la cuarta al pértigo: De un lado para otro.
Tener el nochero encerrado: Si lo deja tal mujer, tiene tal otra.
Tordillo, estar medio: Estar canoso.
Varas, levantarse en: Reprender vívamente.

Por Javier Maldonado

 

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